¿Qué probabilidad hay de que entre miles y miles de personas, todas vestidas igual, con la música sonando a todo volumen, pocas horas de sueño y el ánimo por las nubes… encuentres a tu media naranja?
Durante nueve días Pamplona se transforma, triplica su población y los vaqueros o las camisetas de colores se cambian por un pañuelo rojo, una faja y ropa blanca. Se sabe cuando se sale de casa pero no cuándo se vuelve. La agenda se llena de planes sociales: el aperitivo, el baile de la alpargata, ver los fuegos artificiales o vivir el ambiente en la calle.
En Pamplona, no es raro saber de alguien, tener un amigo, un conocido, cuya historia de amor empezase en San Fermín. La psicóloga Cristina Gonzalvo, nos explica que durante los nueve días de fiesta, tendemos a relajarnos, gracias al ambiente, la música en la calle, la alegría… Todo se vuelve más distendido y aumentan las relaciones e interacciones sociales. El contexto ayuda y las emociones se contagian. Eso hace que crezca la probabilidad de una atracción hacia otra persona. Eso sí, siempre desde el respeto y la convivencia.


